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Deseo de que en este espacio de Amor, puedas encontrar las mejores alternativas para conocer a tú bebé y aprender lo que tanto necesita.

Al principio, el niño no sabe quién es

Ya hemos dicho que el nacimiento representa un acontecimiento, a veces traumático, para el recién nacido; y de este suceso no tiene ni la más mínima idea.
Sin embargo, el hecho de sentir que tiene necesidad de algo le hace volver nuevamente a la realidad: sueña que se encuentra en el vientre de la madre, pero ni siquiera la madre más atenta puede evitar que sienta hambre, frío, cansancio o miedo. 
Cuando se lo cambia, puede resultarle muy desagradable sentirse desnudo, porque le parece una agresión contra su cuerpo; en cambio el baño le proporciona seguridad.
El paso de una experiencia a otra, lo saca muy pronto de la "cáscara" protectora en la que cree estar todavía, o a la que desearía volver, y lo hace entrar en contacto con la realidad. Al principio, no sabe si las sensaciones que tiene proceden del interior o del exterior de su cuerpo, por lo que todo será bueno o malo según como se encuentre bien o mal. Ni siquiera sabe que alguien del exterior satisface sus necesidades e ignora los límites de su cuerpo.
A partir del segundo mes, el niño empieza a ser vagamente consciente de un "objeto exterior" que satisface sus necesidades, pero todavía no puede saber dónde acaba su cuerpo y dónde empieza el de la madre.
Hacia finales del tercer mes, empieza a distinguir mejor, por lo menos en determinados momentos, lo que está dentro y lo que está fuera de él. Sin embargo, no sabe todavía que el pecho que lo nutre, el rostro que le sonríe, las manos que lo abrazan, el olor que le gusta y la voz que oye, pertenecen a su madre como persona entera; en estos momentos empieza a construir su imagen como si fuera un puzzle.

La boca como centro en el que convergen las experiencias agradables.

Durante este príodo, la boca es la zona más sensible a los estímulos y el lugar más placentero para los bebés. El niño nace con el reflejo de la succión, por lo que tenderá a chupar cualquier cosa que se le ponga junto a la boca. Al mismo tiempo, y tras las primeras experiencias, aprende a girar la cabeza en cualquier dirección, pero preferentemente busca el pecho para repetir el placer que ya ha probado.
En los primeros días de vida, el niño, cuando está despierto, se dedica a comer. Es un lactante y sus relaciones con el mundo exterior pasan, sobre todo, a través de la boca y están dominadas por el deseo de chupar.
De esta manera, a través de "la relación" con el pecho materno, el niño no sólo satisface su necesidad de alimentarse, sino que empieza su vida afectiva; con un inmenso amor hacia el pecho que lo alimenta,el cual puede convertirse en rabia o rencor si se retrasa demasiado con respecto a su necesidad de satisfacerlo, o si la leche no es suficiente.
 Aunque el niño se encuentre en condiciones inmejorables, siempre se sentirá frustrado en algún deseo: aunque el intervalo entre las comidas sea el adecuado y la leche abundante, tendrá que experimentar el "hambre" de leche y de amor entre una y otra mamada.

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