Bienvenidos a "Amor Vitamina".

Deseo de que en este espacio de Amor, puedas encontrar las mejores alternativas para conocer a tú bebé y aprender lo que tanto necesita.

Desarrollo afectivo en los seis primeros meses.

El nacimiento del niño es un acontecimiento de breve duración que para el pequeño significa el final del período intrauterino y su entrada al mundo. La realidad es que de esta entrada en el mundo sólo son conscientes los demás, él no tiene la menor idea de lo que ha sucedido: su presencia en la realidad será efectiva cuando acabe un largo proceso que se desarrolla en los primeros años, pero cuyas consecuencias se reflejarán toda la vida.
 En el período de tiempo que transcurre entre el nacimiento y los seis meses, el niño empieza a contactar con la realidad, con las cosas y las personas que lo acompañan; cuando nace no conoce nada, ni sobre sí mismo ni sobre los demás, y por lo tanto, no entiende de que su condición a cambiado radicalmente. Sólo sabe que ahora, a veces, se encuentra bien, tranquilo y relajado, de tal manera que cree que todavía está en el vientre materno; y a veces se encuentra mal porque sus necesidades no son satisfechas inmediatamente, cosa que le hace llorar y desesperarse.
A los seis meses, el niño ya sabe mucho más sobre sí mismo y la realidad que lo rodea, tiene cierta conciencia de sí mismo como "persona entera", sabe que su cuerpo está separado del de la madre, que sus necesidades están satisfechas desde el exterior y "reconoce"  a su madre como el ser que le presta todos los cuidados que requiere.
De este delicado comienzo de la vida nadie se acuerda; y por otra parte, el niño no puede expliarnos con palabras lo que le pasa o lo que piensa.
Lo importante es NO creer que este período sea poco significativo, basándonos en el hecho de que no es posible saber nada de él directamente porque el niño no tiene aun desarrollada la memoria. Todo lo contrario: debemos recordar que de los cero a los seis meses se ponen las bases, sobre todo desde el punto de vista afectivo, del futuro adulto.
Recordar, que cada niño se desarrolla según su propio ritmo, por lo que a lo mejor adquirirá antes lo que otros harán más tarde o viceversa, sin ninguna consecuencia o variación en el resultado final. Únicamente un retraso notable en todos los aspectos de su desarrollo podrá determinar en los padres una justificada preocupación, y la necesidad de consultar a un especialista. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario